Haz un mapa del servicio real.
La apertura del local, el inicio de cocina y el final de una oferta pueden ser momentos distintos. Escribe cuándo cambia cada uno y quién puede confirmar el cambio. Si un plato solo está disponible a ciertas horas, comprueba que ese límite acompaña a la pieza. Ajusta las franjas a la apertura y al servicio de cocina; mañana, mediodía y tarde son horarios orientativos.
Separa la promoción de la información alimentaria.
Una pieza puede invitar a consultar la carta, pero no debe improvisar una deseleccionción sobre alérgenos o ingredientes. AESAN publica información para alimentos sin envasar y colectividades. Consulta esa documentación con el responsable del establecimiento y mantén una fuente de información actualizada. Este estudio explica la organización del contenido; no determina por sí solo si un soporte cumple las obligaciones aplicables.
Ensaya el plato agotado.
El ejemplo propone tres piezas: bienvenida, menú y cierre. Para cada una, anota qué harás si la oferta deja de estar disponible. Retirar el reclamo, mostrar una alternativa comprobada o dirigir al mostrador son decisiones que debes acordar con operación. Comprueba el procedimiento también cuando no esté la persona que suele actualizar el CMS. No uses una marca de revisión como prueba de que el cambio ya llegó a todas las pantallas.
Precio, nombre y disponibilidad deben coincidir.
Compara la pieza con la carta que usa el personal. Revisa el nombre del plato y cualquier condición antes de publicar. Si hay versiones en dos idiomas, conserva el mismo producto, condiciones y periodo de validez; no inventes traducciones que cambien lo ofrecido. La mesa conserva tus textos al cambiar de idioma, sin traducirlos automáticamente, para que puedas revisarlos con quien prepara la carta.
Comprueba la imagen donde se pide.
Observa la pantalla desde la cola, el mostrador y las mesas si son puntos de lectura previstos. Evita usar el mismo tamaño de texto por costumbre. Prueba una pieza real antes de cerrar el diseño y registra qué datos no se leen. Una buena organización de títulos y frases breves ayuda a explicar el contenido; la guía WAI citada trata accesibilidad cognitiva en interfaces web, no prescribe una distancia de lectura para cartelería.
Fuentes y aplicación
WAI trata interfaces web; no prescribe tamaños ni distancias de lectura para cartelería. Comprueba el texto en el soporte y punto de lectura reales.